“Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios

Evangelio – Reflexión
Domingo XXIX durante el año
Mosn. Jesús Pérez Rodriguez

Evangelio

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     22, 15-21

    Los fariseos se reunieron entonces para sorprender a Jesús en alguna de sus afirmaciones. Y le enviaron a varios discípulos con unos herodianos, para decirle: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en cuenta la condición de las personas, porque Tú no te fijas en la categoría de nadie. Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?»
    Pero Jesús, conociendo su malicia, les dijo: «Hipócritas, ¿por qué me tienden una trampa? Muéstrenme la moneda con que pagan el impuesto».
    Ellos le presentaron un denario. Y Él les preguntó: «¿De quién es esta figura y esta inscripción?»
    Le respondieron: «Del César».
    Jesús les dijo: «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios».

Palabra del Señor.

Reflexión

Hoy, domingo 29 del tiempo ordinario, encontramos en el evangelio de Mateo 22,18-31, una hermosa lección de Jesús, tan válida para aquel tiempo como para nuestros días de tantas confusiones que hay en todas partes. La enseñanza de Jesús nos llega gracias a aquellos fariseos que se acercan a Jesús maliciosamente, para hacerle caer en una trampa. La pregunta-trampa tiene un doble tinte: religioso y político, partiendo de la realidad que vivía el pueblo de Israel y, sobre todo, los fariseos, la llamada secta de los fariseos, personas piadosas y cumplidoras de la ley.

La pregunta la resuelve Jesús con gran elegancia y picardía, llevando el tema desde el terreno político, en el que quieren comprometerlo, al campo religioso. Que es lo que le interesa a Él. Este tema es una ocasión propicia para todos los cristianos, en este día del Señor, para reflexionar en profundidad sobre lo que es siempre difícil de conjugar: lo temporal y lo espiritual, lo del César y lo de Dios. En otro modo podíamos decir, para distinguir laico y “laicista”. No es lo mismo un gobierno laico y un gobierno laicista. Un gobierno laico puede ser, o debiera ser bueno, pero otra cosa es declararse gobierno laico y actuar en forma laicista.

De la contestación de Jesús sale la famosa frase, que conocemos todos: “Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Esto nos viene muy bien a todos en este Domingo Mundial de las Misiones en el que se nos pide a todos trabajar en la tarea más importante que nos dejó Jesús: “Vayan por todo el mundo y anuncien el evangelio”. Todos estamos obligados a cumplir la misión de la iglesia con la oración y económicamente.

Esta frase lapidaria de Jesús, hay que entenderla bien: no o César o Dios, sino lo uno y lo otro, cada uno en su plano. Es el comienzo de la separación entre religión y política partidista, hasta entonces inseparables en todos los pueblos y regiones. Los judíos estaban acostumbrados a ver el futuro reino de Dios instaurado por Cristo como una teocracia, o sea, como un gobierno directo de Dios en la tierra a través de su pueblo.

Cristo manifiesta una dirección distinta de la religión, un reino de Dios que está en este mundo, pero no es de este mundo, que camina en otra forma a lo que piensan los judíos y que puede por ello coexistir con cualquier régimen, sea este de tipo religioso o “laico”. Reflexionemos en aquella pregunta de Pilato a Jesús: “¿Eres rey de los judíos?”. Jesús afirma rotundamente que es rey. Además, Jesús afirma, “mi reino no es de este mundo”. Jesús revela dos tipos diferentes de soberanía de Dios en el mundo: la soberanía espiritual que constituye el reino de Dios y que ejercita directamente en Cristo y la soberanía temporal o política que Dios ejercita indirectamente. Aunque las palabras de Jesús nos orienten, sigue siendo difícil conjugar lo civil y lo religioso, nuestras obligaciones como ciudadanos de este mundo y como cristianos. Todos los gobernantes están obligados a defender los derechos humanos de la persona y, entre esos derechos humanos, está el poder vivir su ser religioso personalmente y manifestarlo en público y apoyarlo.

Fray Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.
Arzobispo emérito de Sucre